Uno de los instrumentos más poderosos de reinserción social de los penados a Medidas Alternativas es la obtención y mantenimiento de un trabajo remunerado o capacitación para el empleo. Este es uno de los servicios básicos que el Sistema debe prestar a sus usuarios, dado que una proporción importante pertenece a mercados laborales altamente informales, poseen escasos hábitos laborales o se encuentran cesantes a causa de la detención preventiva. Pese a que la Ley 18.216 posee un mecanismo de omisión de las anotaciones prontuariales, el hecho de ser penalizados profundiza su situación de exclusión social. Con la certeza que era necesario iniciar una acción sistemática en esta dirección, durante el año 1994 se diseña el Programa de Reinserción Laboral del Medio Libre, aprobado por el Ministerio de Hacienda una cobertura anual inicial de 568 penados. Posteriormente, se le agregará un aporte del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE), cuyo objetivo es potenciar el componente de capacitación.
El Programa se ejecuta en 26 de 32 Centros de Reinserción Social (CRS), ubicados en 14 de las 15 regiones del país, y debe atender a un total de 1.900 penados por año. Su población objetivo está conformada por el universo de personas que no han concluido la Enseñanza Media – ya que se entiende que el nivel educacional es un adecuado predictor respecto de la inserción en el mercado laboral – la que se estima en el 60% del total de la población condenada a MAR. En 15 años de ejecución del PRL, se han intervenido en total de 25.285 personas de un total de 20.617 planificadas a intervenir. Se caracterizan por ser mayoritariamente hombres (84%), jóvenes (45% menores de 29 años), con bajo nivel de instrucción, bajo nivel de calificación laboral y alta cesantía.
El programa se estructura sobre la base de dos componentes, los que se desarrollan anualmente. El primero, de capacitación laboral (que incluye nivelación de estudios o alfabetización escolar o digital), provee capacitación en habilidades, hábitos, competencias y conocimientos técnicos para preparase en el desempeño de un trabajo remunerado. Y el segundo, de colocación laboral independiente o dependiente, consiste en la colocación en un empleo remunerado de acuerdo a los intereses y habilidades del beneficiario y los requerimientos del mercado local y regional. En el caso de la colocación de tipo independiente, el CRS apoya a los beneficiarios con materias primas, insumos o maquinarias necesarias para el desarrollo de una actividad laboral por cuenta propia.
En una primera fase de diagnóstico se busca conocer las características del beneficiario en las siguientes dimensiones: (1) datos básicos de la persona; (2) antecedentes penales; (3) antecedentes familiares y de género; (4) situación laboral al momento de ingresar al programa; y (5) habilidades e intereses. De este modo, se estima la necesidad de fortalecer el área laboral o educacional a través de capacitación, alfabetización, nivelación de estudios u otro tipo de intervención que se estime necesaria. Dependiendo del diagnóstico inicial, los beneficiarios pueden acceder a uno u otro componente del programa. Luego pasan a la etapa de intervención en que el beneficiario recibe los servicios proporcionados por el programa. El proceso culmina con un seguimiento post-egreso, en donde los operadores apoyan la reinserción laboral mediante contactos, entrevistas regulares con los beneficiarios y gestiones que permitan la obtención y/o mantención de un empleo. (ver tablas Excel con EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN BENEFICIARIA DEL PRL DEL MEDIO LIBRE).
El programa se financia con aportes presupuestarios directos proporcionados por el Ministerio de Hacienda (Dirección de Presupuestos) y aportes extrapresupuestarios del SENCE a través de un convenio que involucra el traspaso de fondos a Gendarmería. Otras fuentes de financiamiento son los aportes que Gendarmería realiza a través de su personal, infraestructura, arriendos y subsidios de servicios básicos. También debe considerarse los aportes financieros locales que realizan los CRS a través de la obtención de becas, cursos de capacitación o de nivelación escolar y proyectos de cooperación con otros organismos privados o públicos, tales como Municipalidades, Intendencias y ONG. Cada CRS desarrolla un amplio trabajo de gestión con el entorno local, coordinándose con diversos actores e iniciativas de tipo público y privado, como SENCE, FOSIS, SERCOTEC, OMIL, OTIC, OTEC, etc. los que permiten conseguir cupos de capacitación. Finalmente, en el caso del componente de colocación laboral, existe coordinación con empresarios, asociaciones de éstos y otros actores que permitan conseguir puestos de trabajo.