Gendarmería de Chile ha iniciado una política sistemática para reducir los actuales niveles de sobrepoblación de los Establecimientos Penitenciarios del sistema cerrado. En ella desempeña un rol importante la Clasificación y Segmentación de la Población Penal.
El modelo de Clasificación y Segmentación se encuentra en concordancia con las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas en términos de separar a los reclusos que por trayectoria delictiva pudiesen transformarse en una influencia nociva para el resto de la población recluida y el separar a los reclusos en grupos homogéneos dentro de sí y heterogéneos entre sí, a fin de facilitar el tratamiento encaminado a su reinserción social.
Actualmente nuestro sistema ha logrado Clasificar y Segmentar a más del 78% de la población reclusa. Esto ha sido posible gracias a la capacitación del personal penitenciario, implementación de sistemas informáticos y la modificación de los espacios internos. Esto ha arrojado como resultado esperado una racionalización en el uso intensivo de los espacios, aumentando su capacidad del diseño original en un 32% en promedio; favoreciendo el tratamiento diferenciado y generando una menor conflictividad del sistema. |
La segmentación se debe entender como una forma institucionalizada de distancia social, que se materializa a través de la separación física y/o social de los individuos, éstas normas deben regular las relaciones sociales entre los sujetos que mantienen contacto evitando así cualquier tipo de contaminación criminológica. En estos términos, la segmentación impuesta supone una intención deliberada de separar a los grupos con fines específicos.
Esta separación física define fronteras entre los grupos, sitúa a éstos dentro de una jerarquía y a la vez es capaz de regular su interacción. Debido a la estrecha relación entre la segmentación y los sistemas de poder establecidos por los internos en los sistemas carcelarios, con frecuencia éstos resultan muy resistentes al cambio, y se convierten con facilidad en foco de conflicto.
Es por ello, que resulta de sumo interés ser capaz de identificar claramente a las distintas poblaciones que forman parte del sistema carcelario, intentando separarlos en grupos homogéneos de iguales características. Esto trae como resultado lógico la reducción de la contaminación criminógena, evitando el deterioro de los internos y facilitando su convivencia con su grupo de pares. Así, para cada grupo en particular, se deben diseñar estrategias específicas de intervención tendientes a su reinserción social. Esta es una labor imposible de realizar de no existir claridad cierta de la diferenciación de los grupos del colectivo penitenciario. |
En el sentido más amplio del término clasificar es la acción de ordenar o disponer de cierta manera algún elemento. También se entiende por ello el acto de distribuir elementos o tipos obtenidos de una serie.
Podríamos definir a la clasificación como el acto o método de agrupar a los individuos en grupos definidos por una o más variables, pudiendo incluso incluir todas las combinaciones reales posibles de las variables en juego.
Existen varios factores que justifican el análisis técnico del comportamiento en grupo en los sistemas carcelarios, ya que con ellos es posible predecir y controlar la conducta de los sujetos en estudio, teniendo como base del análisis secundario la Ficha de Clasificación, ya que cuando los hechos se presentan en la realidad de una manera desordenada y sin una estructura explicativa clara, generalmente al buscar la solución de los problemas se actúa en forma intuitiva.
El sistema de clasificación de internos, de acuerdo al compromiso delictual, no es algo reciente en nuestro país. A mediados de los años 80, se empezó a aplicar dicho sistema en el Centro de Detención Preventiva Santiago Norte (Ex Cárcel Pública) y se continúa actualmente con dicho proceso, ya que el continuo ingreso de reos así lo exige. La creación de las Oficinas de Clasificación, encargadas de la segmentación de los penados, cobra una mayor significación si se establecen claramente las ventajas de este proceso.
La clasificación penal opera agrupando de manera armónica fenómenos semejantes y de este modo reduce o minimiza la innumerable variedad de hechos concretos a cierto número, generalmente predeterminado, de tipos o categorías. De este modo los sistemas de Clasificación tienen como resultado una serie de grupos bien definidos y mutuamente excluyentes, es decir, lo más homogéneo posible al interior del grupo y lo más heterogéneo posible entre los grupos conformados.
La clasificación siempre persigue un determinado propósito y un método de clasificación es mejor a otro, sólo en relación con un determinado objetivo. Además es posible afirmar, que una clasificación que es útil para un fin determinado, puede no serlo para otro, de ahí la especificidad de todo tipo de clasificaciones.
La clasificación en grupos penales se basa generalmente en atributos tales como edad, tipos de delitos, alteraciones patológicas, inclinaciones sexuales, actividades laborales, reincidencia criminológica, compromisos delictuales, grupos terapéuticos etc. Es necesario aclarar que cualquier agrupamiento que se realice debe estar acorde con el fenómeno en estudio, el cual es la acción delictiva. Este es un conocimiento técnico o experiencial de cual se han extraído una cantidad finita de variables que se darán a conocer posteriormente.
Esta clasificación se lleva a cabo con el objeto de lograr determinar el grado de involucramiento o compromiso delictual del sujeto, es decir cuan internalizado tiene los patrones propios de la "subcultura carcelaria", si bien la asignación del puntaje es individual, una distribución de los internos en el penal, de acuerdo a las categorías de Alto, Mediano y Bajo compromiso delictual implicará posteriormente su ubicación al interior del recinto penal y el tratamiento al cual deba ser objeto, ya que se espera un comportamiento diferencial según compromiso delictual y por ende es necesario un tratamiento diferenciado en cada uno de los grupos. |